martes, 7 de diciembre de 2010

LOS SENTIMIENTOS HUMANOS
 
 
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando El ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
* ¿Vamos a jugar a los escondidos?
* LA INTRIGA levantó la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó
* ¿A los escondidos? ¿Y como es eso?
* Es un juego - Explicó La LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por La EUFORIA, La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a La DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué?, Si al final siempre la hallaban, y La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
* Uno, dos, tres... comenzó a contar La LOCURA.
La primera en esconderse fue La PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La FE subió al cielo y La ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que sí ¿un lago cristalino? Ideal para La BELLEZA. Que sí la ¿hendija de un árbol? Perfecto para La TIMIDEZ. Que sí el ¿vuelo de la mariposa? Lo mejor para La VOLUPTOSIDAD. Que sí ¿una ráfaga de viento? Magnifico para La LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El EGOISMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La PASIÓN y El DESEO en el centro de los volcanes.
El OLVIDO... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es lo importante. Cuando La LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
* Un millón- contó La LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue La PEREZA sólo a tres pasos de una piedra.
Después se escuchó La FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología y La PASION y El DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba El TRIUNFO.
El EGOISMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La BELLEZA y con La DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a La ANGUSTIA en una oscura cueva, a La MENTIRA detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta El OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, pero sólo El AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol bajo, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; La LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.
                                 

  

                                         UNO CRECE
Imposible atravesar la vida..
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de FE.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla,
Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Uno crece cuando se supera, se valora, y sabe dar frutos.
Uno crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias,  ¡Y sembrando raíces!
Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento… ¡Y humano por nacimiento!…
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores…
¡Y de encenderse con residuos de amor…!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder…
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar…
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces…    Uno Crece

 

viernes, 3 de diciembre de 2010

              LOS CINCO DEFECTOS DE JESÚS

 


Detenido en 1975 por su condición de obispo y encarcelado durante 13 años en las cárceles del Vietcong, nueve de ellos en completo aislamiento, en el año 2000 Juan Pablo II encarga a monseñor Van Thuan impartir los ejercicios espirituales de Cuaresma ante la curia vaticana.



Al comienzo de los mismos, monseñor Van Thuan relata cómo a pesar de las duras condiciones de su prisión, su esperanza inquebrantable en Jesús despierta la admiración e incomprensión de sus compañeros de prisión y guardianes. He aquí el admirable testimonio que dio sobre su seguimiento a Jesús.



Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria

Segundo defecto: Jesús no sabe de matemáticas

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica

Cuarto defecto: Jesús es un aventurero

Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía



Y nosotros hemos creído en el amor



Parábola del dracma perdido de Doménico Fetti. 1617. Palacio Pitti. Florencia.



En la prisión mis compañeros que no son católicos, quieren comprender «las razones de mi esperanza». Me preguntan amistosamente y con buena intención: «¿Por qué lo ha abandonado usted todo: familia, poder, riquezas, para seguir a Jesús? ¡Debe de haber un motivo muy especial! ». Por su parte, mis carceleros me preguntan: «¿Existe Dios verdaderamente? ¿Jesús? ¿Es una superstición? ¿Es una invención de la clase opresora? ».



Así pues, hay que dar explicaciones de manera comprensible, no con la terminología escolástica, sino con las palabras sencillas del Evangelio.

 


Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria


En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino» (Lc 23, 42). Si hubiera sido yo, le habría contestado: «No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos, con 20 años de purgatorio». Sin embargo Jesús le responde: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23, 43). Él olvida todos los pecados de aquel hombre.


Algo análogo sucede con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le pregunta nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: «Quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor» (Lc 7, 47).
 La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: «Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros» (Lc 15, 1819). Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: «Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado» (Lc 15, 22-24).



Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.


 Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas



Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 47).


Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Pero su misericordia se extiende de generación en generación...



Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Contemplemos sus acciones llenas de compasión cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana, o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!






Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica
 Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido» (cf. Lc 15, 89).



¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos...



Aquí podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que «el corazón tiene sus razones, que la razón no conoce»



Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: «Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta» (Lc 15, 10).








Cuarto defecto: Jesús es un aventurero



El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas.



Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso.



Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida.

A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt 8, 20).



El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo:



«Bienaventurados los pobres de espíritu..., bienaventurados los que lloran..., bienaventurados los perseguidos por... la justicia..., bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5, 312).



Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociación de aventureros. ¡Sin dirección, sin teléfono, sin fax...!





Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía



Recordemos la parábola de los obreros de la viña: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco.., y los envió a sus viña». Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno (cf. Mt 20, 116).



Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque -explica-: «¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?».

Y nosotros hemos creído en el amor



Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos? Porque es Amor (cf. 1 Jn 4, 16). El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.
 Jesús actúa siempre por amor. Del hogar de la Trinidad él nos ha traído un amor grande, infinito, divino, un amor que llega -como dicen los Padres- a la locura y pone en crisis nuestras medidas humanas.



Cuando medito sobre este amor mi corazón se llena de felicidad y de paz. Espero que al final de mi vida el Señor me reciba como al más pequeño de los trabajadores de su viña, y yo cantaré su misericordia por toda la eternidad, perennemente admirado de las maravillas que él reserva a sus elegidos. Me alegraré de ver a Jesús con sus «defectos», que son, gracias a Dios, incorregibles.



Los santos son expertos en este amor sin límites. A menudo en mi vida he pedido a sor Faustina Kowalska que me haga comprender la misericordia de Dios. Y cuando visité Paray-le-Monial, me impresionaron las palabras que Jesús dijo a santa Margarita María Alacoque: «Si crees, verás el poder de mi corazón».



Contemplemos juntos el misterio de este amor misericordioso.





REFLEXIONES DE UN ENFERMO EN TORNO AL DOLOR


por el Padre Jose Luis Martín Descalzo



Afrontar el misterio del dolor es toparnos con el misterio del pecado... y con el misterio de la Redención de Cristo. Aquel extraordinario sacerdote y periodista que fue José Luis Martín Descalzo vivió sus últimos años la experiencia intensa del dolor, atado a la columna de la diálisis. He aquí su impresionante testimonio.



La montaña del dolor

Teorías no

Demasiada retórica

Vinagre, o vino generoso

Un abuso de confianza



El dolor es un misterio. Hay que acercarse a él de puntillas y sabiendo que, después de muchas palabras, el misterio seguirá estando ahí hasta que el mundo acabe. Tenemos que acercarnos con delicadeza, como un cirujano ante una herida. Y con realismo, sin que bellas consideraciones poéticas nos impidan ver su tremenda realidad.

La primera consideración que yo haría es la de la «cantidad» de dolor que hay en el mundo. Después de tantos siglos de ciencia, el hombre apenas ha logrado disminuir en unos pocos centímetros las montañas del dolor. Y en muchos aspectos la cantidad del dolor aumenta. Se preguntaba Péguy: ¿Creemos acaso que la Humanidad esta sufriendo cada vez menos? ¿Creéis que el padre que ve a su hijo enfermo hoy sufre menos que otro padre del siglo XVI? ¿Creéis que los hombres se van haciendo menos viejos que hace cuatro siglos? ¿Que la Humanidad tiene ahora menos capacidad para ser desgraciada?







LA MONTAÑA DEL DOLOR



Los medios de comunicación nos hacen comprender mejor el tamaño de esa montaña del dolor. El hombre del siglo XIV conocía el dolor de sus doscientos o de sus diez mil convecinos, pero no tenía ni idea de lo que se sufría en la nación vecina o en otros continentes. Hoy, afortunada o desgraciadamente, nos han abierto los ojos y sabemos el número de muertos o asesinados que hubo ayer. Sabemos que 40 millones de personas mueren de hambre al año. Y hoy se lucha más que nunca contra el dolor y la enfermedad... Pero no parece que la gran montaña del dolor disminuya. Cuando hemos derrotado una enfermedad, aparecen otras nuevas que ni sospechábamos (cómo olvidar el SIDA?) que toman el puesto de las derrotadas. En la España de hoy, y a esta misma hora, hay tres millones de españoles enfermos. Y diez millones pasan cada año por dolencias más o menos graves. Pero el resto de sus compatriotas (y de sus familiares) prefiere vivir como si estos enfermos no existieran. Se dedican a vivir sus vidas y piensan que ya se plantearán el problema cuando «les toque» a ellos.


Sabemos muy poco del dolor y menos aún de su porqué. ¿Por qué, si Dios es bueno, acepta que un muchacho se mate la víspera de su boda, dejando destruidos a los suyos? ¿Por qué sufren los niños inocentes? Nosotros, cristianos, debemos ser prudentes al responder a estas preguntas que destrozan el alma de media Humanidad. ¿Quién ignora que muchas crisis de fe se producen al encontrarse con el topetazo del dolor o de la muerte? ¿Cuántos millares de personas se vuelven hoy a Dios para gritarle por qué ha tolerado el dolor o la muerte de un ser querido?



Dar explicaciones a medias es contraproducente y sería preferible que, ante estos porqués, los cristianos empezásemos por confesar lo que decía Juan Pablo II en su encíclica sobre el dolor: El sentido del sufrimiento es un misterio, pues somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones. Algunas respuestas pueden aclarar algo el problema y debemos usarlas, pero sabiendo siempre que nunca explicaremos el dolor de los inocentes.





TEORÍAS, NO



Una de esas respuestas parciales podía ser la que afirma que dedicarse a combatir el dolor es más importante y urgente que dedicarse a hacer teorías y responder porqués.

Hemos gastado más tiempo en preguntarnos por qué sufrimos que en combatir el sufrimiento. Por eso, ¡benditos los médicos, las enfermeras, cuantos se dedican a curar cuerpos o almas, cuantos luchan por disminuir el dolor en nuestro mundo!
 El dolor es una herencia de todos los humanos, sin excepción. Un gran peligro del sufrimiento es que empieza convenciéndonos de que nosotros somos los únicos que sufrimos en el mundo o los que más sufrimos. Una de las caras más negras del dolor es que tiende a convertirnos en egoístas, que nos incita a mirar sólo hacia nosotros. Un dolor de muelas nos hace creemos la víctima número uno del mundo. Si en un telediario nos muestran miles de muertos, pensamos en ellos durante dos minutos; si nos duele el dedo meñique gastamos un día en autocompadecemos. Tendríamos que empezar por el descubrimiento del dolor de los demás para medir y situar el nuestro.


Es la humilde aceptación de que el hombre, todo hombre, es un ser incompleto y mutilado. Es el descubrimiento de que se puede ser feliz a pesar del dolor, pero es imposible vivir toda una vida sin él. El mayor descubrimiento, el que más me ha tranquilizado como hombre ha sido precisamente este sano realismo. Tratar de no mitificar mi enfermedad, no volverme contra Dios y contra la vida, como si yo fuera una víctima excepcional. Desde el primer momento me planteé la obligación de pensar que «yo no era un enfermo», sino «un señor que tiene un problema» como «todos» tienen sus problemas.



Cuando vas conociendo a los hombres, descubres que «todos» son mutilados de algo. Así pensé que a mí me faltaban los riñones o me sobraba un cáncer, pero que a los demás o les faltaba un brazo, o no tenían trabajo, o tenían un amor no correspondido, o un hijo muerto. Todos. ¿Qué derecho tenía yo, entonces, a quejarme de mis carencias, como si fueran las únicas del mundo? Sentirme especialmente desgraciado me parecía ingenuo y, sobre todo, indigno.





DEMASIADA RETÓRICA

La tercera gran respuesta es ver los aspectos positivos de la enfermedad. Quiero prevenir contra un gran error muy difundido entre personas de buena voluntad: la tendencia a ver en la enfermedad y el dolor algo objetivamente bueno. Creo que se ha hecho, especialmente entre los cristianos, mucha retórica sobre la bondad del dolor, con la que se confunden tres cosas: lo que es el dolor en sí; lo que se puede sacar del dolor; y aquello en lo que el dolor puede acabar convirtiéndose, con la gracia de Dios. Lo primero es y seguirá siendo horrible. Lo segundo y lo tercero pueden llegar a ser maravillosos.


Cristo mismo lo dejó bien claro en su vida: jamás ofreció florilegios sobre la angustia, no fue hacia el dolor como hacia un paraíso. Al contrario: se dedicó a combatir el dolor en los demás, y, en sí mismo, lo asumió con miedo, entró en él temblando, pidió, mendigó al Padre que le alejara de él y lo asumió porque era la voluntad de su Padre. Y entonces acabó convirtiendo el dolor en redención. Es mejor no echarle almíbar piadoso al dolor. Pero hay que decir sin ningún rodeo que en la mano del hombre está conseguir que ese dolor sea ruina o parto. El hombre no puede impedir su dolor, pero puede conseguir que no lo aniquile, e incluso lograr que ese dolor lo levante en vilo.


En lo humano y mucho más en lo sobrenatural, el dolor puede llegar a ser uno de los grandes motores del hombre. Luis Rosales afirmaba que «los hombres que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir».


El dolor es parte de nuestra condición humana; deuda de nuestra raza de seres atados al tiempo y a la fugitividad. No hay hombre sin dolor. Y no es que Dios «tolere» los dolores, es, simplemente, que Dios respeta la condición temporal del hombre, lo mismo que respeta que un círculo no pueda ser cuadrado. Lo que Dios sí nos da es la posibilidad de que ese dolor sea fructífero. Empezó haciéndolo fructífero él mismo en la Cruz y así creó esa misteriosa fraternidad de dolor de la que nosotros podemos participar.







VINAGRE, O VINO GENEROSO



El hombre tiene en sus manos esa opción de conseguir que su propio dolor y el de sus prójimos se convierta en vinagre o en vino generoso. Yo he comprobado aquella frase de León Bloy que aseguraba que en el corazón del hombre hay muchas cavidades que desconocemos hasta que viene el dolor a descubrírnoslas. Así puedo afirmar que el dolor es, probablemente, lo mejor que me ha dado la vida y que, siendo en sí una experiencia peligrosa, se ha convertido más en un acicate que en un freno.


Pase lo que pase, a lo que tú no tienes derecho es a desperdiciar tu vida, a rebajarla, a creer que, porque estás enfermo, tienes ya una disculpa para no cumplir tu deber o para amargar a los que te rodean. Debes considerar la enfermedad como un handicap, como un «reto», como una nueva forma para testimoniar tu fe y realizar tu vida. Has de buscar todos los modos para sacar todo lo positivo que haya en la enfermedad y así rentabilizar más tu vida.



Lo verdaderamente grave de la enfermedad es cuando ésta se alarga y se alarga. Un dolor corto, por intenso que sea, no es difícil de sobrellevar. Lo verdaderamente difícil es cuando ese camino de la cruz dura años, y peor aún si se vive con poca o ninguna esperanza de curación en lo humano.



Sólo la gracia de Dios ha podido mantenerme alegre en estos años. Y confieso haberla experimentado casi como una mano que me acariciase. Dios no me ha fallado en momento alguno. Yo llamaría milagro al hecho de que en casi todas las horas oscuras siempre llegaba una carta, una llamada telefónica, un encuentro casual en una calle, que me ayudaba a recuperar la calma. Confieso con gozo que nunca me sentí tan querido como en estos años. Y subrayo esto porque sé muy bien que muchos otros enfermos no han tenido ni tienen en esto la suerte que yo tengo.



La verdadera enfermedad del mundo es la falta de amor, el egoísmo. ¡Tantos enfermos amargados porque no encontraron una mano comprensiva y amiga!



Es terrible que tenga que ser la muerte de los seres queridos la que nos descubra que hay que quererse deprisa, precisamente porque tenemos poco tiempo, porque la vida es corta ¡Ojalá no tengáis nunca que arrepentiros del amor que no habéis dado y que perdisteis!



La enfermedad es una gran bendición: cuando te sacude ya no puedes seguirte engañando a ti mismo, ves con claridad quién eras, quién eres.



Descubrí a su luz que en mi escala de valores real había un gran barullo y que no siempre coincidía con la escala que yo tenía en mis propósitos y deseos. ¡Cuántas veces el trabajo se montó por encima de la amistad! ¡Cuántos más espacios de mi tiempo dediqué al éxito profesional que a ver y charlar pausadamente con los míos! Aprendí también a aceptarme a mí mismo, a saber que en no pocas cosas fracasaría y no pasaría absolutamente nada, entendí incluso que uno no tiene corazón suficiente para responder a tanto amor como nos dan. Todo hombre es un mendigo y yo no lo sabía.



Entre estos descubrimientos estuvo el de los médicos, las enfermeras y los otros enfermos. Hasta hace algunos años apenas había tenido contactos con el mundo de los hospitales y tenía de sus habitantes ese barato concepto por el que, con tanta frecuencia acostumbramos a medir a los seres más por sus defectos que por sus virtudes. La enfermedad, al vivir horas y horas en los hospitales, me descubrió qué engañado estaba.





UN ABUSO DE CONFIANZA



La idea de que la enfermedad es «redentora» no es un tópico teológico, sino algo radicalmente verdadero. Dios espera de nosotros, no nuestro dolor, sino nuestro amor; pero es bien cierto que uno de los principales modos en que podemos demostrarle nuestro amor es uniéndonos apasionadamente a su Cruz y a su labor redentora. ¿Qué otras cosas tenemos, en definitiva, los hombres para aportar a su tarea?



Os confieso que jamás pido a Dios que me cure mi enfermedad. Me parecería un abuso de confianza; temo que, si me quitase Dios mi enfermedad, me estaría privando de una de las pocas cosas buenas que tengo: mi posibilidad de colaborar con él más íntimamente, más realmente. Le pido, sí, que me ayude a llevar la enfermedad con alegría; que la haga fructificar, que no la estropee yo por mi egoísmo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

TU INDIFERENCIA


   De tus labios aprendí a quererte con el alma;
hoy me encierro en mi poesía, hoy me encierro en mi nostalgia;
porque nunca comprendiste, porque nunca comprendiste;
que te quiero vida mía , que te extraño noche y día,
que te quiero junto a mi;
paso a paso el corazón se me fue haciendo cenizas,
y el recuerdo de tu amor fue rodando en mis mejillas;
me dolió tu indiferencia, me dolió tu indiferencia;
no es posible que me olvides, tu navegas en mi vida,
tu recuerdo es mi existir.


   Es muy triste recordar cuanto te amo,
cuanto sufre el corazón por un amor;
la ansiedad es una sed que busca alivio,
mas allá del sentimiento, mas allá de este dolor;
mas espero que en tu vida solo exista
 otro ser que brinde luz a tu jardín,
y que seas feliz como lo fuiste dentro de mi corazón,
 mas allá de aquel dolor;
pero si algún día tu vuelves o quisieras regresar,
te amare con toda mi alma, te amare un poco mas.

martes, 23 de noviembre de 2010

INCREÍBLEMENTE BELLA

Ella es increíblemente bella,
qué inmensamente feliz me hace tenerla,
te la voy a describir porque es perfecta,
lee atentamente si quieres conocerla.

Ella se inspira con la primavera,
en mí ha dejado gruesas huellas,
no aguanto mucho tiempo su ausencia
y conozco su más profunda esencia.

Ella rompió de mi mente las cadenas,
y al mismo tiempo la tengo presa.
Sus grilletes mis manos encadenan.
Hace mucho estoy confinado a su celda.

Cuando mis sueños despegan de la tierra,
mi mente todo el día en ella piensa.
Estoy sentado a su lado en la mesa,
y de noche conmigo se acuesta.

Su inocencia es la de una doncella,
su enseñanza es la mejor maestra.
Ella es armoniosa, de sabias letras,
empieza suavecita, termina con fuerza.

Ella es valiente como una guerrera,
puede expresar alegrías y penas,
y su música es la de una sirena;
ella es sublime como las estrellas.

Cuando estoy muy nervioso me serena,
imprescindible en mi vida su presencia.
¿Cómo haré si no puedo tenerla?
Si es como la sangre que corre por mis venas.

Ella estará aquí cuando yo deje la tierra,
y hasta mi cuerpo quizás desaparezca,
pero mi corazón quedará con ella,
y cuidará de mis hijos como herencia.

Ella es increíblemente bella
ya te habrás dado cuenta quién es ella,
no haría falta decirte, amigo poeta,
que LA POESÍA es increíblemente bella.

EL AGUILA

El águila es una de las aves de mayor longevidad. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, en su cuarta década, tiene que tomar una seria y difícil decisión.

A los cuarenta años, ya sus uñas se volvieron tan largas y flexibles, que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas, y para entonces Volar se vuelve muy difícil. Entonces tiene dos alternativas: dejarse estar y morir... o enfrentarse a un doloso proceso de renovación, que le llevará aproximadamente 150 días.

Ese proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón, donde no necesita volar y se siente más protegida. Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca con el pico... hasta arrancarlo. Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a una sus viejas y sobrecrecidas plumas. Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros 30 años más.

En nuestra vida también nos toca sufrir procesos de reconversión. Para no sucumbir, tenemos quizá que resguardarnos por algún tiempo, meditar, someternos a ciertos sacrificios para llevar a cabo algunos cambios.

viernes, 19 de noviembre de 2010

LA FILOSOFIA DE ANCELOTTI

Metodología y Planificación ‘Para lograr resultados, la regla de eficacia es el equipo de trabajo, y la excepción a la regla, la genialidad individual’.

Hace muchos años, Herbert Spencer, en su libro ‘The Study of Sociology’ describió los intentos de cambiar una sociedad comparándolos con los esfuerzos de un novato por corregir una abolladura en una plancha de hierro. El novato martillea la fea abolladura y no tarda en reducirla, pero inmediatamente descubre que ha surgido otra abolladura en medio de la plancha. “Ni siquiera una lámina metálica – añade Spencer – puede tratarse con éxito usando esos métodos del sentido común en los que depositamos tanta confianza”.

El Chelsea 2010/2011 es lo más perfecto, en términos de rendimiento futbolístico, que podamos encontrar en Europa. El club camina en línea recta como un rodillo imparable – su brillante inicio de temporada únicamente se ha visto frenado por una derrota ante el Manchester City en un partido extraordinariamente igualado – y buena parte del mérito hay que atribuírselo al técnico que ha sido capaz de minimizar todas esas pequeñas abolladuras, Carlo Ancelotti.

El trabajo de Ancelotti es discreto, elegante y sereno; pero no por ello debemos de obviar que estamos ante uno los entrenadores europeos más laureados de los últimos tiempos. Quizás, llegado el día, no reciba el reconocimiento que merece por un ‘problema’ de protagonismo; la mesura y la normalidad son los emblemas de un entrenador que continúa siendo fiel a los patrones que lo llevaron a triunfar en Milán.

Cuando llegó a ‘The Bridge’ pronto comprobó lo dificultoso que sería cambiar el chip de una afición ansiosa por encontrar a un nuevo José Mourinho y, con buen criterio, supo entender que si ya de por si es difícil modificar la realidad de una entidad poderosa, ese difícil se convierte en imposible si uno no tiene en cuenta la organización, el nivel de exigencia y las necesidades de un club respaldado por una grandísima inyección económica al que todavía se le resistía, y se le resiste, el cetro europeo.

A la hora de pulir su lámina, parafraseando a Herbert Spencer, Ancelotti ha tenido que variar su proyecto de partida, aquel que comenzó allá por Junio de 2009 y que se sustentaba en un rombo en el centro del campo en el que Deco y Ballack iban, en un principio, a desempeñar papeles principales. Tanto ha evolucionado esa proposición inicial que actualmente ni Deco, ni Ballack – tampoco Carvalho, Belletti o Joe Cole -, figuran en la plantilla blue. Se marcharon jugadores veteranos, con peso específico en el club y Ramires (extraordinario rendimiento) y Benayoun representan las únicas caras nuevas. Ancelotti ha decidido afianzar su propuesta por un 4 -3 -3 férreo y sólido, en el que ya confió a mediados de la pasada temporada, con centrocampistas poderosos, de gran recorrido, que acompañan desde segunda línea a un ataque poblado y contundente con un Drogba en estado de gracia en el mes y medio que llevamos de competición.

Es incuestionable que en el deporte todo sufre erosión y esta erosión es la que no debe de permitirnos soñar con una utópica perfección, irreal e imposible por lo que, parece evidente, el Chelsea no podrá prolongar esta dinámica eternamente y Ancelotti se verá forzado, de nuevo, a usar el martillo y modificar las imperfecciones.

El juego:

1. Pases cortos, velocidad, múltiples opciones ofensivas. Malouda, Drogba y Anelka atacan en bloque. Ancelotti diseña el trabajo ofensivo en equipo.

2. Essien y Ramires, ida y vuelta. Cinco opciones siempre por delante del pasador. Sensación de peligro constante para el rival.

3. Compromiso defensivo de todo el equipo, repliegue rápido y eficaz. Solidez. Cech recupera sensaciones.

4. Presión fuerte en campo contrario. Malouda y Anelka retroceden unos metros y se incorporan a una línea de 5 que dificulta la salida de balón del contrario. Se fuerza el error del rival en su propio campo. Essien vuelve pletórico de su grave lesión.

5. Obi Mikel: 594 minutos en 7 partidos de Premier. Sus fundamentos tácticos y su capacidad para unir al equipo mejoran partido a partido. Protagonista.

La dinámica:



La alineación titular está perfectamente definida, los jugadores de más galones se sienten importantes, hay química y los resultados favorecen la cooperación. Las victorias justifican el desgaste del colectivo. Se genera competencia, los menos habituales quieren entrar en el once y ser participes de los buenos resultados.

En definitiva, la realidad del actual Chelsea se asemeja demasiado a un viejo lema cartujo, ‘Numquam reformatur quia nuncuam deformatur’ (nunca hubo que reformarla porque nunca hemos dejado que se reforme). Sin embargo, los valles y picos en la condición física de los jugadores, unidos a las lesiones y sanciones, deformarán una máquina perfectamente engrasada; llegados a ese punto podremos analizar en perspectiva la capacidad del técnico italiano para reinventarse y valorar un horizonte temporal en el que los automatismos del Chelsea se mostraron casi perfectos. El tiempo dictará sentencia, de momento la labor de Ancelotti se merece un notable alto.
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jueves, 18 de noviembre de 2010

José Mourinho: Un jugador de futbol es un animal muy especial

Jose Mourinho, entrenador del Real Madrid, no deja a nadie indiferente con sus opiniones y declaraciones y ha añadido una más para el debate: “Un jugador de futbol es un animal muy especial” .


Los titulares con el entrenador del Real Madrid se quedan cortos, por lo que dice, por la forma en que lo dice y por sus pequeños problemas con el idioma.

“Yo con todo el cariño que tengo por los jugadores utilizo una expresión cariñosa, aunque puede parecer no cariñosa. Un jugador de futbol es un animal muy especial, muy especial. En un equipo grande tú no puedes tener once grandes jugadores. Si tú tienes once grandes jugadores tú no ganas nada” , declaró Mourinho.

El técnico del Real Madrid, también reflexionó, en una entrevista concedida a GOL Televisión sobre los jugadores intocables.

“Los jugadores se hacen intocables. Ellos se hacen a sí mismo intocables. Casillas es intocable, pero no es intocable porque yo diga que al ser campeón del mundo y capitán del Madrid, va a jugar todos los partidos, no” , explicó el entrenador portugués.

“Él es intocable porque trabaja, trabaja mucho, quiere mejorar, se cuida, tiene una vida social óptima para un jugador de futbol, es un líder pero un líder tranquilo, no falla, es intocable. Pero yo no le he hecho a él intocable. Él se ha hecho a sí mismo. Por eso digo que sí hay intocables, pero no soy yo quien los hago” , añadió.

Como no podía ser de otra forma, el técnico habló del futbol español, inglés, italiano y portugués.

“En Portugal, en Italia, en España, los enamorados del futbol, algunos me parecen que les gustan más los días antes del partido y los días después del partido” , dijo.

Respecto a los puestos clave del Real Madrid, Mourinho dio rienda suelta a su forma de ver al equipo.

“Xabi Alonso es un referencia para nosotros, pero también la posición de Özil, que podría ser más adelante la de Kaká. En ataque tenemos jugadores que no son sólo finalizadores, jugadores como Cristiano o Di María que pueden desequilibrar muchísimo” , comentó.

Mourinho siempre ha defendido la riqueza que aporta al entrenador trabajar en distintas Ligas.

“Me gustaría ver a determinados entrenadores trabajando y entrenando con jugadores de características totalmente diferentes. La riqueza de mi trabajo, la riqueza de mi carrera es haber entrenado en Portugal, salir de Portugal e ir a Inglaterra, salir de Inglaterra e ir a Italia, salir de Italia e ir a España” , subrayó.

“Esto para mí es una riqueza que un entrenador que trabaja toda la vida con una cultura, en un mismo campeonato, no lo puede hacer nunca” , añadió Mourinho.

Defensa y concepto de defensa son aspectos que siempre han estado muy ligaos al entrenador portugués.

“El ejemplo es Marcelo, que era un jugador que a mí no me gustaba porque me parecía de todo menos un defensa. Y ahora cuando se habla de que el Real Madrid quiere comprar Gareth Bale, quiere comprar a éste o el otro, yo no quiero comprar a nadie. Porque estoy completamente enamorado de Marcelo, tiene muchísima calidad ofensiva, pero al mismo tiempo defensivamente está creciendo de un modo que a mí me hace pensar que no quiero ningún lateral izquierdo porque tengo un top como Marcelo” , afirmó.

Del entorno del equipo, Mourinho dijo que “más que el entorno del equipo juega que el equipo tenga la capacidad de cerrarse y vivir impermeable a su entorno” .

De Alex Ferguson el entrenador del Real Madrid comentó que “entre todos los entrenadores del mundo del fútbol, puedo decir, es mi mejor amigo”  y de Pep Guardiola que “es el entrenador perfecto para el Barcelona” .

“Yo conozco a Pep del tiempo que pasamos en el Barcelona y conozco a Pep como entrenador del Barcelona. Ya lo he dicho y repito, para mí es entrenador perfecto para el Barcelona por su entendimiento de la cultura barcelonista, su entendimiento de la filosofía que gusta en este club, en el que ha sido un símbolo como jugador” , consideró.

Respecto a si él mismo era el entrenador perfecto para el Real Madrid, Mourinho no se anduvo por las ramas.

“Me parece que el Real Madrid no puede tener un entrenador sin palmarés. Ahora hay un entrenador con 2 Champions, 6 campeonatos, campeonatos en países diferentes, con copas, con 17 títulos y llega aquí y genera tantas dudas que si llega aquí un pobre, por muy bueno que sea, por muy fenómeno que sea, si llega aquí un pobre sin títulos lo matan” , finalizó Jose Mourinho.
TODO PASA.

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: "

Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre.

Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo". Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. 

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó.

Y éste le dijo: "No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje". "Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio.

Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey). Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo". 

Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. 

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino... De repente, se acordó del anillo.

Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo: "Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje". -"¿Qué quieres decir? "-preguntó el rey-. "Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida".

-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.

No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. 

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido.

El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo: "RECUERDA QUE TODO PASA..." Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.

Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.


¡GRÁBATELO BIEN EN TU CABEZA Y EN TU CORAZÓN!

Coincidencias ideológicas entre Guardiola y Bielsa

Pep Guardiola luego del Mundial 2002: "Me quedo con Argentina, aunque no pasara de la primera fase. Porque creo que jugó muy bien, aunque ya se sabe, vivimos en un mundo en el que si ganas eres bueno y si pierdes da igual lo que hayas intentado, no importa si has tenido la pelota, el equipo estuviera ordenado, y apostaras por un 3-4-3, como hizo Bielsa. Pierdes y dicen que fracasas. Yo lo veo de otra manera."

Marcelo Bielsa siempre ha manifestado su admiración hacia los pensamientos futbolísticos de Louis Van Gaal. Bielsa declaró: "El modelo ajeno que más me gusta el es Ajax de Louis Van Gaal, o sea un equipo con flexibilidad para componer sus líneas de acuerdo a las exigencias del planteo del rival, en el momento de la recuperación. Además, a mí me interesa que el equipo tengo un proyecto propio e independiente en ofensiva."

Guardiola tiene el mismo pensamiento, en su libro "Mi gente, mi fútbol": "Pocos equipos, de los mucho que he visto jugar, me han seducido con la intensidad que me sedujo aquel. Por el talento individual que mostraba a raudales. Por la exhibición de juego colectivo. Por la facilidad con la que comenzaban a crear desde atrás. Por la rapidez de sus extremos y por cómo servían los balones. Al pie, al espacio.

Aquel Ajax, tenía la facilidad de resolver de forma sobresaliente todos los uno contra uno que pueden darse en un partido. Lo mismo en defensa que en ataque, asumían todos los riesgos que un equipo es capaz de asumir.

Tenía algo que me asombraba, que me embobaba, que me maravillaba. Hablo de su disciplina táctica y de la enorme capacidad que tenían para aplicarla en el momento preciso y siempre por encima del talento individual.
Someterse a la disciplina del grupo es hacer equipo. Es hacer fútbol y entiendo esa situación como una oportunidad más que se te ofrece para que cada uno desarrolle su talento personal. Ese equipo pretendía y podía hacer todo eso. Jugar, sacrificarse en colectivo, brillar individualmente y ganar los partidos. Todos sus futbolistas conscientes de cuál era su misión sobre el terreno de juego. La displina en las posiciones. La posesión de la pelota como idea básica. El juego de apoyo constantes. El movimiento a dos toques... Y lo hacían todo de una manera tan sencilla como sublime. Eran capaces de hacer a la perfección todo lo que yo creo que debe intentar un equipo de fútbol. Hay otras formas de lograrlo pero a mi, me gustaba y me gusta, aquel modo con el que el Ajax de Van Gaal daba lecciones de fútbol al más pintado."

Desde hace mucho tiempo todos dan por bueno que "los equipos se hacen de atrás para adelante". Pep llegó a otra conclusión: "El fútbol empieza en dos punteros". Eso significa que analizaba el juego con la pelota en los pies, mirando hacia el arco contrario, y entendiendo que, para atacar, hay que aprovechar todo el ancho del campo.
Bielsa, en la línea de Guardiola, dice: "Elijo ocupar los costados porque allí surgen la mayor cantidad de situaciones de peligro. Lo contrario significa centralizar el juego. Cualquier estudio que se realice sobre cómo se convierten los goles en cualqueir torneo, revela que el 50% tiene su origen en el juego por los costados. Si uno quiere un equipo protagonista, debe poner mínimamente dos jugadores por cada sector. El objetivo fundamente que la pelota vaya por las puntas es que haya desborde o centro intencionado. El primero permite que haya pase hacia atrás, lo cual es complicadísimo para el rival. Y el segundo es cuando no hay desborde pero la pelota puede llegar al área hacia alguien que marca la jugada."

Algunos conceptos más en donde Bielsa y Guardiola coinciden:

Bielsa: "Nunca me planteo la posibilidad de salir a atacar con la iniciativa o aprovechando el contragolpe. Para mí siempre hay que protagonizarlo. Si se puede protagonizarlo, para qué cederlo. Nunca preparo al equipo para la espera. Un gran equipo es el que no se condiciona por el rival."

Bielsa: "Lo fundamental es ocupar bien la cancha, tener un conjunto "corto", que tenga a su defensa y su delantera separadas por no más de 25 metros, y que no tengamos gente en la defensa ocupada en la marca de alguien inexistente."

Guardiola: "Entre los entrendores que he tenido, ha sido Van Gaal con quien más tiempo he pasado hablando de fútbol. Con el que más y con el que mejor. Hablaba de fútbol, cosa que me encanta hacer, y lo hacía con una persona a la que le gustaba hablar tanto como a mí. Me divertí porque pude contrastar diferentes puntos de vista. Y reafirmar conceptos o revisarlos, mucho reflexión."

Bielsa: "Jamás los técnicos obsesivos se preocuparon por jugar ofensivamente. Yo soy un obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender. ¿Saben cuál es mi trabajo defensivo? "Corremos todos." El trabajo de recuperación tiene 5 o 6 pautas y chau, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del indispensable requisito del talento."

Bielsa: "El Ajax realizaba, en promedio por partido, 37 pases hacia atrás. El aficionado los rechaza, por ansioso, pero indudablemente, esa jugada es el comienzo del nuevo intento."

Sobre Filosofía y Memoria: Reflexiones Sueltas


En estos tiempos (y otra consabida frase cae... en fin) el poder que le podamos conferir a la reflexión, en particular, en medio del torbellino de sucesos y cosas -que consiguen a veces mantenernos entre ansiosos y confundidos- siempre, en mi modesto modo de ver, redundará en beneficios, hasta a veces, inesperados (y he aquí una conclusión a priori) porque la reflexión en particular, tiene el papel de, mediante el esfuerzo, aclarar de entre la maraña de datos, algo importante, o relevante y después de ello, podemos tomarnos el trabajo de "vaciar la mente" y centrarnos en el hacer constructivo y creativo.

Siempre, dentro de la agenda cotidiana, nos debería corresponder, a partir de los discursos "convencionales" el atrevernos a re-pensar la ética bajo un nuevo paradigma, siempre y cuando seamos capaces de establecer bases desde las cuales enarbolar un discurso al menos, sensato acerca de como interpretar lo que nos pasa. Podríamos decir, por ejemplo:

No se trata de cómo obtengo lo que quiero, sino de como quiero lo que elijo.

O preguntarnos:

¿Y Cuántas de mis elecciones están condicionadas?

Y si nos tomamos el esfuerzo de pensarlo un poco, o leerlo, o conversarlo con amigos, veremos que nuestras "tribulaciones" no sean quizás tan raras como creíamos (o como un viejo amigo que llevó el entrenamiento de clown me dijo alguna vez: Allí te das cuenta que todos tenemos, más o menos los mismos miedos) y que todas estas pasan por el cómo desarrollar mi propia Filosofía de vida

Y es en este punto, donde al menos, un mínimo de conocimiento sobre aquellos que mucho pensaron antes que nosotros viene bien.

Por un correo en una lista a la que estoy suscrito, me he enterado de Punto F, el placer de pensar, columna dedicada a la filosofía dentro del programa Segunda mañana de Radio El Espectador del Uruguay. Intervenciones relativamente cortas, concretas y fácilmente digeribles, carentes del tono engolado con el que usualmente se habla de la filosofía o de los filósofos y de hecho, su autor: el filósofo Pablo Romero hace un buen trabajo pedagógico en este sentido y acaba de terminar un primer ciclo de columnas dedicado a los clásicos griegos, esperemos que pueda continuar con otras épocas de la historia de la filosofía. Pueden encontrarse enlaces a sus columnas en audio o solicitarlas personalmente al autor en su blog Asueto de Máscaras

En otros recursos, una perspectiva más académica de la filosofía, la podemos encontrar en los archivos sobre filosofía del Programa de Radio In Our Time, de la BBC (aunque, lamentablemente, en Real Media)

Al respecto de lo anteriormente comentado, me gustaría hacer referencia a algo ya mencionado en una entrada anterior acerca de la importancia de entrar a la reflexión filosófica, líneas abajo un resumen de lo comentado en este sentido por Michael Sandel en su curso de Justicia en Harvard

La filosofía nos enseña y nos desacomoda al confrontarnos con lo que ya sabemos (...) Funciona apartando lo ya conocido del marco familiar y haciéndolo extraño, una vez ocurrido esto, no es posible volver atrás.

Ante esto, es usual plantear la objeción del escepticismo: si los seres humanos, en general, no hemos sido capaces de resolver estas cuestiones en todo este tiempo ¿qué caso tiene intentar resolverlas?

Ante esta cuestión, podemos responder que tal vez el hecho que estas preguntas permanezcan es que, en realidad, necesitamos responderlas siempre., Kant, citado por Sandel, dice:

El escépticismo es una prisión cómoda, pero imposible de mantenerse permanentemente, ya que no puede contener con suficiencia a la inquietud de la razón.

Entonces, queda clara la necesidad inevitable de recalar en las aguas agitadas de la reflexión, sencillamente por una cuestión de auto-conocimiento.

Una línea de pensamiento que merece un comentario posterior, es el Objetivismo, propuesto y defendido por la filósofa y escritora Ayn Rand.

Y paso a terminar esta breve entrada con una pequeña reflexión: Frente a la reflexión y a la búsqueda de respuestas ¿cuál es el papel de la memoria?

Esto tiene mucho sentido, al menos dentro de la discusión política actual, donde se habla de Reconocer en su real dimensión la tragedia de la guerra interna e incluso, crear un lugar de la memoria en recuerdo de aquellos años terribles, algo que, hasta cierto punto, la muestra fotográfica Yuyanapaq ya había comenzado a hacer. Y que sigue siendo necesaria, independientemente de lo que, desde sus ideológicas arenas, cacareen uno y otro bando, y en esto, creo que nos conviene recordar que La memoria no recuerda, reconstruye.

Armando Robles Godoy sostiene que recordar es la única forma de saber lo que realmente ocurrió y es que al final, si no hay una cámara -o algún medio "objetivo"- para registrarlo, el recuerdo claro en los demás es la única evidencia y la única justificación de nuestra existencia y nuestro paso por el mundo, una parte inevitable de lo que llamamos "identidad" Vivimos en lo que otros recuerdan (y recordarán)de nosotros (si llegásemos, por ventura, a merecerlo)

Imagen: Philosophy, por a loves dc
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